Aromar: un hotel para quedarse de piedra

La firma española Nerinea colabora con Bow Design Studio para construir los interiores de este establecimiento en la Costa Brava, donde la naturaleza entra en las habitaciones en forma de cuarzo y ónix.

Hay toda una tradición arquitectónica que, desde hace siglos, aspira a comunicar los edificios con el paisaje que los rodea. Los ventanales, los pórticos, las terrazas y las galerías son modos de integrar el exterior en el interior, y de crear espacios domésticos que no olviden lo que hay más allá de sus muros. Algo así es lo que se ha propuesto Bow Design Studio, bajo la dirección de Cristina Lloret, al planificar el diseño del Hotel Aromar, un establecimiento de cuatro estrellas que acaba de abrir sus puertas en la Costa Brava, después de una reforma de algo más de un año.

La base del proyecto es un diálogo entre el diseño, la naturaleza, el mar, la arquitectura y la luz. Y el hilo conductor es un material, la piedra natural, para el que Lloret ha contado con la firma española Nerinea.

Basta echar un vistazo a las imágenes para ver los resultados que alcanzan en sus interiores el empleo de dos piedras semipreciosas, el cuarzo y el ónix, cuya presencia en la arquitectura se remonta a los orígenes mismos de la historia del arte. Lo interesante, y lo novedoso, es el modo en que han sido empleados para cubrir superficies y también para construir piezas de mobiliario que juegan con la luz y la geometría de maneras inesperadas. Hay cabeceros que se transforman en vestidores, escritorios en cabeceros, habitaciones construidas a partir de pilares de piedra natural.

Y, en todo ello, un empleo creativo de la luz. «Una de las claves del éxito en este proyecto ha sido la iluminación de los muebles», explica Pablo Corral, director de Nerinea. «La luz les da un carácter único y en este caso ha sido uno de los procesos que más hemos mimado en Nerinea, además de la mecanización de cada una de las piezas».

 

Desde luego, es un reto apto para una empresa que, como Nerinea, lleva cuatro décadas explorando las posibilidades de la piedra natural en la arquitectura y el interiorismo contemporáneos. La clave de todo está en su yacimiento propio, en el que se encuentran mármoles jurásicos con nerineas fósiles, que son las que le dan nombre. Pero también en su flexibilidad a la hora de adaptarse a las exigencias del diseño actual y a la necesidad de crear espacios que sean también vivencias

 

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