Aislamiento acústico: silencio en casa
Si se habla del confort de una vivienda, también es pertinente considerar la insonorización de la misma. Vivir en un piso o en el centro de ciudades grandes, implica estar atentos a este detalle cuando se pretende una vivienda especialmente cómoda y placentera.
Una buena aislación acústica del hogar brindará mejores niveles de salud e impedirá sufrir las molestias originadas por el incesante tráfico de la ciudad, actividades propias de la calle, trenes que circulan cerca de casa, o simplemente, las que ocasionan las personas de casas contiguas.
Por eso, antes de insonorizar una vivienda o una estancia, hay que saber de dónde procede el ruido. Para ello, es necesario tener en cuenta que el ruido no puede eliminarse por completo, pero sí se pueden amortiguar las vibraciones que produce. También influyen factores como el presupuesto, el tiempo disponible, la posibilidad de hacer una reforma total o, por el contrario, la búsqueda de una solución temporal. Cada situación es diferente, y como tal existen soluciones diversas.
Factores que lo generan
Lo primero a considerar es de dónde provienen las molestias acústicas. Existen diversos factores que las generan y que trascienden en el espacio interior. Identificarlos es la prioridad.
• El emplazamiento de la construcción dice mucho de la incidencia de los ruidos. No es lo mismo una vivienda interna que otra orientada hacia la calle.
• Las paredes también son un factor determinante. Más allá de la estructura, existen paredes (sobre todo internas) que muchas veces no tienen los tratamientos adecuados. El espesor de ellas es otro detalle que incide considerablemente.
• El piso y el contrapiso. Los materiales empleados y las características de su construcción son aspectos clave.
• El techo es otro elemento que usualmente incide en la transmisión de ruidos.
Las soluciones
La solución más práctica y acertada para combatir el ruido exterior es la colocación de ventanas acústicas o anti ruidos. Las ventanas de doble acristalamiento o la doble ventana pueden ser un buen remedio a este problema.
En ventanas de madera se pueden disponer burletes de caucho o espuma de polietileno, para que ventana y marco estén más juntos e impidan el paso del aire, que es el vehículo del ruido. El uso de persianas y cortinas gruesas de telas pesadas puede ayudar a amortiguar los sonidos.
Cuando provengan del interior del edificio, la mejor solución puede encontrarse en las paredes, en los suelos y techos. Cuando hay una cámara de aire en el muro base, esta se puede rellenar con un material aislante apropiado, como la fibra de vidrio. También se puede crear una doble pared, instalando placas de yeso. Estas también son aplicables a los techos.
El procedimiento con los suelos es similar. Los pisos flotantes llevan en su colocación una manta de polietileno termo acústica que ayuda a disminuir los sonidos. También se puede lograr una estancia más silenciosa de la mano de las alfombras, especialmente gruesas, que reducirán las vibraciones, sobre todo si se aplica una capa de espuma de poliuretano.
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